Entrevista a Mikel Urrutikoetxea, pelotari

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Si en 2015 Mikel Urrutikoetxea pudo completar un año casi perfecto con las txapelas del Manomanistas y del Cuatro y Medio, en 2016 logró cerrar la triple corona consiguiendo el título por parejas junto a Aimar Olaizola. Además, el pelotari de Zaratamo se quedó muy cerca de reeditar el título del Mano a Mano frente a Irribaria, y fue capaz de llegar a las semis en el 'acotado'. 

Otro año estuvo más peleando por las txapelas. ¿Está satisfecho?
Sí, empezamos muy bien la temporada logrando el Parejas conmigo jugando de zaguero y luego me quedé en las puertas de volver a ganar el Manomanista en la final frente a Irribaria.

¿Le fue difícil adaptarse a esa posición?
Alguna vez sí había jugado pero en profesionales no lo había hecho nunca. Jugué la final del Cuatro y Medio y la semana siguiente empezamos con el Parejas y no pude realizar ningún entrenamiento jugando atrás. Tenía ciertas dudas pero poco a poco me fui encontrando más cómodo y es una posición en la que estoy a gusto.

En la final individual, Irribaria fue superior.
Todos sabíamos que Iker tiene mucho potencial pero no sabíamos cómo iba a responder en el Campeonato de Primera. Fue pasando rondas tras dejar fuera a Olaizola, a Bengoetxea y a mí, y se hizo con la txapela merecidamente. Hizo un torneo perfecto y jugó grandísimos partidos.

¿Se sintió minusvalorado aquellos días?
Esa semana parecía que la final solo la jugaba uno y el otro ni existía, pero hay que tener en cuenta que él era el que llegaba por primera vez a una final y la mía era la cuarta seguida. Hay ciertas cosas que me molestaron.

Se repuso pronto de esa derrota ganando en San Fermín.
Fue algo que me hizo mucha ilusión porque era la primera vez que el Cuatro y Medio de San Fermín lo abrían a jugadores de fuera de Navarra. Ser el primer ganador con este nuevo formato fue especial. La pena fue que no pude llegar a la final al Cuatro y Medio absoluto pero hice todo lo que pude y me eliminó por un punto el que a la postre fue campeón.

En los últimos años siempre llega  a las rondas finales de todos los torneos ¿Está malacostumbrando al aficionado vizcaíno?
Es bueno que a uno le exijan y yo soy el primero que me exijo para seguir ahí arriba. Está claro que esto es deporte y en ciertos momentos no se podrá llegar siempre a finales o semis. Hay que tener en cuenta que todos los pelotaris juegan y que llegar a las finales no es nada fácil.

¿De qué está más satisfecho?
A parte de la txapela del Parejas y de las finales que he jugado, sobre todo de la progresión que estoy llevando. Cada día que pasa me encuentro más cómodo y más a gusto, me veo bien en la cancha y saco muchas conclusiones positivas.

¿Ha cambiado mucho el 'Urruti' de los dos últimos años a la hora de afrontar los partidos importantes?
Los primeros años me costaba más y perdí las dos primeras semifinales que jugué en 2013 y 2014 contra Irujo y Aimar. Son partidos que siempre tienen un punto de tensión porque nunca has jugado a ese nivel pero con los años vas cogiendo experiencia para afrontar partidos importantes.

Ahora salgo más tranquilo, a intentar hacerlo bien, aunque soy consciente de que hay días de que las cosas salen y otros no. Ahí también se nota la experiencia, porque en los días que las cosas nos salen uno aprende a saber pasar página, desconectar y tirar para adelante con mayor facilidad.

Tras la retirada de Berasaluze, queda usted como máximo y único exponente de la pelota vizcaína al máximo nivel. ¿Le motiva?
Para mi es especial y muy bonito ser una referencia para los chavales en Bizkaia. Mi sueño de pequeño siempre era llegar a lo más alto en el mundo de la pelota y para los chavales de aquí tener una referencia les puede ayudar a seguir entrenando con motivación. Hoy en día hay bastante afición y ojalá puedan seguir saliendo muchos pelotaris vizcaínos que puedan pelear por las txapelas.

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