Entrevista a Alex Txikon, alpinista


El alpinista de Lemoa consiguió en febrero un hito histórico dentro del alpinismo mundial al ser el primero en conquistar la cumbre del Nanga Parbat (8.126 m.) en invierno junto a sus compañeros Ali "Sadpara" y Simone Moro. Txikon nos habla de la montaña y de este éxito, que sacó a relucir lo peor de otros montañeros que también optaban a la misma gesta, algunos de ellos poniendo en duda de forma pública los méritos de la expedición. Según Txikon, "en la montaña y en la escalada se han perdido la ética y los valores", y asegura que de momento "no voy a intentar el K2 en invierno".

26 de febrero de 2016. ¿Qué te dice esa fecha?
Me dice mucho del trabajo que llevamos haciendo desde hace diez años, que no es otra cosa que subir montañas, a veces con éxito y a veces no. Muchas veces solamente se valora subir el punto más alto de una cumbre, como fue en aquella ocasión el Nanga Parbat en invierno. También me dice que llevamos desde 2011 inmersos en expediciones invernales con muchísima preparación. He enfocado los últimos seis años a expediciones invernales y seis años en la vida de la persona quiere decir mucho. Esa fecha siempre la llevaré en el corazón.

¿Cuáles crees que fueron las claves del éxito para una ascensión tan exigente como la del Nanga Parbat en invierno?
Primero que el año anterior ya habíamos estado en el Nanga Parbat, por lo cual aprendimos mucho sobre la montaña. Segundo, el acierto de la ruta, porque en la primera ocasión fue todo totalmente improvisado al intentar primero el K2, que no pudo ser. Vi que la ruta Kinshofer de la cara del Diamir por la vertiente norte del Nanga Parbat era la adecuada, porque era más técnica y porque, aunque requería más trabajo, te dejaba en el campo 4 más cerca que otras rutas que se habían intentado años atrás. Luego, el trabajo en equipo junto a Ali "Sadpara" durante un mes día tras día equipando el campo 3 con mucha constancia. También, obviamente, influyeron una buena planificación y una buena estrategia.

Tras tu cima invernal en el Nanga Parbat sólo queda el K2. ¿Te han preguntado muchas veces cuándo lo vas a intentar?
Esto va por modas, pero se olvida. En un momento dado sí que me lo preguntaban, pero más desde la comunidad más alpinística. Este año no voy a intentarlo, eso seguro, entre otras cosas por los pormenores vividos en el Nanga Parbat. Acabé la expedición con una sensación de que la gente no te venía con la verdad por delante y veías gestos de cierta falsedad y cosas extrañas. Lo peor de la sociedad se traslada a la escalada y a la montaña, todo ello por los egos personales y por la ambición del ser humano de ser el mejor y el número uno. Todo esto podría hacerse de manera limpia, pero el ser humano es malo por naturaleza y trata de hacer esas cosas pisando al de al lado. El reto personal y deportivo es bueno, pero con juego limpio y sin pisar a los demás. En la montaña y en la escalada se han perdido la ética y los valores y así no es fácil afrontar nuevos retos como el K2.

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¿Eso es para ti lo peor del alpinismo?
Si, sin duda. Muchas veces perdemos la cabeza. No hay que juzgar a nadie porque se pasan situaciones muy difíciles, con la familia lejos, pasando frío, etc, y la mente te puede jugar malas pasadas, pero solo hasta cierto punto. La convivencia en un campo base es muy difícil, pero ya sabes cuándo se está actuando bien y cuándo se está actuando mal.

¿Y lo mejor?
Viajas, disfrutas de la gente, conoces otros países, otras culturas diferentes. Para mí la montaña y el alpinismo son un medio de vida que me ha enseñado más que cualquiera de las universidades. Una de las asignaturas pendientes de muchos de los adolescentes de nuestro entorno es viajar más para darse cuenta de la suerte que tienen de haber nacido donde han nacido y no en el Nepal, en Pakistán o en el Congo Belga.

Tienes 11 ochomiles en tu haber ¿das muchas importancia a los números?
Lo de las montañas de 8.000 metros y las 14 montañas más altas del planeta sigue un poco en auge, sobre todo a nivel de sponsors y medios de comunicación, pero en realidad no se mueve tanto. Los que estamos metidos en esto sobrevivimos de malas maneras y se habla mucho sin saber. Los alpinistas somos gente de retos, pero desde mi forma de entender la montaña no voy a intentar alcanzar los 14 ochomiles, no al menos de momento. Veo que no voy a aportar nada nuevo a algo que ya han hecho gente, sobre todo de casa, como primero Juanito Oiarzabal, luego Alberto Iñurrategi o Edurne Pasaban después. Por lo cual, hay que dar importancia a otro tipo de ascensiones.

¿Quedan muchos retos por cumplir en el Himalaya?
Sí, muchos. El Makalu por la cara norte, travesías por hacer, ascensiones por diferentes vertientes, ascensiones invernales sin oxígeno en el Everest..... Y no solo en el Himalaya, sino también en otras cordilleras.

¿Cuáles son tus próximos objetivos?
Ahora mismo estoy centrado en escalada deportiva, Me gustaría otra ascensión invernal, pero llevamos muchas con un gasto económico muy grande y veo difícil organizar una temporada de escalada invernal 2016-2017. Lo que sí puedo confirmar es que no voy a intentar el K2.